Durante los convulsionados acontecimientos de estas semanas las comunicaciones gubernamentales han desinformado a la opinión pública nacional.
Alegando veracidad y objetividad, han controlado y represado la información más ansiada y necesitada por el país, relativa al estado de salud del Presidente Chávez, recluido desde hace más de un mes en un hospital en Cuba, país de fronteras cerradas y ausencia total de comunicaciones libres.
En estos momentos cruciales para
nuestro destino político, los venezolanos aún ignoramos las
características exactas, la gravedad, estado y pronóstico científico
de la enfermedad que aqueja a nuestro Presidente. La carencia de tan
vital información, reemplazada por un proceso de deificación y
totemización del Presidente Hugo Chávez, ha impedido el debate abierto.
Esto le ha facilitado la adopción de vitales decisiones relativas al
nuevo período constitucional. La solicitud de información veraz,
oportuna y transparente sobre la enfermedad presidencial no es una
solicitud hecha a capricho, sino que es una obligación gubernamental y
un derecho de todos los venezolanos.
Esta política de opacidad, de
control, de secretismo y falta de transparencia es coherente con las
ambigüedades del propio Presidente Chávez acerca de su enfermedad; en
agosto pasado, cuando ya llevaba tres operaciones y dos tratamientos
quimio y radioterapéuticos y regresó al país para su campaña de la
reelección, declaró que estaba “perfectamente curado”.
La política hegemónica comunicacional
ha ido acompañada de un férreo control del mal llamado “Sistema de
Medios Públicos”, convertido en una poderosa maquinaria de manejo
ideológico, desconociendo los principios de Libertad y Pluralismo,
invocados por el artículo 58 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (CRBV), de nuevas y fuertes arremetidas contra
los medios independientes como en el caso de la televisora
“Globovisión”, y de una sistemática delación por “desestabilizadora” y
“golpista” de toda hipótesis ciudadana sobre la enfermedad presidencial
que llenara el silencio oficial.
Ante estos hechos, la Alianza por la
Libertad de Expresión denuncia ante el país y el mundo este proceso
restrictivo de la información pública que afecta trascendentales
decisiones sobre nuestro futuro político; un proceso mal evidenciado por
muchos observadores extranjeros pero que constituye un verdadero fraude
informativo por cuanto se le vendió al país el criterio de que la
enfermedad presidencial no era un problema público, ni en su faceta de
candidato, ni en la de presidente, sino un asunto privado que sólo la
oposición pretendía indebidamente escudriñar.
Hacemos un llamado a los poderes
públicos a que presenten a la brevedad información clara, completa, de
fuentes calificadas, con pruebas y evidencias que permitan la
comprobación de su veracidad, que no requiera un acto de fe por parte de
los ciudadanos, sobre el estado de la salud del presidente, que ayude
superar con suficiencia las dudas que surjan en cualquier sector de la
sociedad.
En Caracas, a los dieciocho días del mes de enero de 2013.
Integrantes de la Alianza por la Libertad de Expresión que suscriben esta declaración: Comité para una Radio y Televisión de Servicio Público (RTSP). Antonio Pasquali Carolina de Oteyza - Centro de Investigaciones de la comunicación de la UCAB Circulo de Reporteros Gráficos de Venezuela (CRGV) Coalición Proacceso Colegio Nacional de Periodistas Espacio Público Expresión Libre
Gustavo Hernández Díaz, María Fernanda Madriz, Morella Alvarado, Carlos
Guzmán, Gabriela Villaroel y Luisa Torrealba. (Ininco - UCV) Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) Marcelino Bisbal - Dirección de postgrado en comunicación social de la UCAB Oscar Lucién - Ciudadanía Activa Ser Comunicación y asociados Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) Tiziana Polesel - Escuela de comunicación social de la UCAB Transparencia Venezuela
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